Pro-Vida

En Provida Elche ya estamos trabajando

Por foro aragón liberal - 22 de Diciembre, 2009, 18:14, Categoría: Pro-Vida

22.12.2009.


En www.aragonliberal.es

Desde la recién creada Asociación Provida Elche queremos que todos los niños, tanto los nacidos como los no nacidos, puedan celebrar la Navidad.

 

En Provida Elche ya estamos trabajando 
 

Desde la recién creada Asociación Provida Elche queremos que todos los niños, tanto los nacidos como los no nacidos, puedan celebrar la Navidad. 

En estos días en los que el consumismo y/o la felicidad de las fiestas nos llevan a evadirnos de la realidad y a ver las cosas de otra forma; no podemos ni debemos olvidar que en nuestro país se ha aprobado en el Congreso una nueva ley que atenta contra la vida de los niños no nacidos. Tenemos que unir nuestras voces para que por encima de cualquier ruido de zambombas, panderetas o lucecitas se oiga que NO estamos de acuerdo con el crimen del aborto y sus fatales consecuencias. 

Queremos que todas las mamás, sean de donde sean, nos da igual su nacionalidad, situación social, afectiva o económica, sean capaces de transmitirles a esos niños que tenemos que seguir luchando, que todos juntos podemos salir adelante y que cada vida importa. 

En Provida Elche estamos trabajando desde el primer día. Ya hemos mantenido una entrevista con una chica de 18 años que ha sido abandonada por su familia tras conocer su embarazo. Vamos a ayudarla para que pueda tener a su hijo. Ella no quiere abortar a pesar de que las leyes, la sociedad y su familia la invitan a ello. Quiere que su hijo viva y vivirá. Un joven tan valiente que no dispone de recursos y decide seguir adelante con su embarazo es amiga nuestra y siempre tendrá todo nuestro apoyo. 

Sabemos que cada día nos encontraremos con madres que por desgracia se encuentran en una situación difícil, pero que luchan contra la constante invitación al aborto que gratuitamente les ofrece nuestra sociedad y nuestros parlamentarios sin leerles la letra pequeña. Queremos ayudarlas. 

Juntos podremos evitar más muerte, más abortos, más sufrimiento. Juntos, ayudando con nuestras manos, con nuestro ejemplo, con nuestro dinero, tendremos más fuerza para gritar bien alto: NO a la Ley del Aborto. 

Necesitaremos todo vuestro apoyo y ya os lo agradecemos de antemano. 

Gracias y Feliz Navidad, 
 
 
 

                Aurora Rodil Martínez

                   Presidente Provida Elche


En www.aragonliberal.es

Desde la recién creada Asociación Provida Elche queremos que todos los niños, tanto los nacidos como los no nacidos, puedan celebrar la Navidad.

 

En Provida Elche ya estamos trabajando 
 

Desde la recién creada Asociación Provida Elche queremos que todos los niños, tanto los nacidos como los no nacidos, puedan celebrar la Navidad. 

En estos días en los que el consumismo y/o la felicidad de las fiestas nos llevan a evadirnos de la realidad y a ver las cosas de otra forma; no podemos ni debemos olvidar que en nuestro país se ha aprobado en el Congreso una nueva ley que atenta contra la vida de los niños no nacidos. Tenemos que unir nuestras voces para que por encima de cualquier ruido de zambombas, panderetas o lucecitas se oiga que NO estamos de acuerdo con el crimen del aborto y sus fatales consecuencias. 

Queremos que todas las mamás, sean de donde sean, nos da igual su nacionalidad, situación social, afectiva o económica, sean capaces de transmitirles a esos niños que tenemos que seguir luchando, que todos juntos podemos salir adelante y que cada vida importa. 

En Provida Elche estamos trabajando desde el primer día. Ya hemos mantenido una entrevista con una chica de 18 años que ha sido abandonada por su familia tras conocer su embarazo. Vamos a ayudarla para que pueda tener a su hijo. Ella no quiere abortar a pesar de que las leyes, la sociedad y su familia la invitan a ello. Quiere que su hijo viva y vivirá. Un joven tan valiente que no dispone de recursos y decide seguir adelante con su embarazo es amiga nuestra y siempre tendrá todo nuestro apoyo. 

Sabemos que cada día nos encontraremos con madres que por desgracia se encuentran en una situación difícil, pero que luchan contra la constante invitación al aborto que gratuitamente les ofrece nuestra sociedad y nuestros parlamentarios sin leerles la letra pequeña. Queremos ayudarlas. 

Juntos podremos evitar más muerte, más abortos, más sufrimiento. Juntos, ayudando con nuestras manos, con nuestro ejemplo, con nuestro dinero, tendremos más fuerza para gritar bien alto: NO a la Ley del Aborto. 

Necesitaremos todo vuestro apoyo y ya os lo agradecemos de antemano. 

Gracias y Feliz Navidad, 
 
 
 

                Aurora Rodil Martínez

                   Presidente Provida Elche

La barbarie silenciosa (el aborto libre en España).

Por foro aragón liberal - 9 de Diciembre, 2007, 23:50, Categoría: Pro-Vida

TERCERA ABC

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC
LOS decapitan, les succionan la masa cerebral, les inyectan líquidos letales y, tras descuartizarlos, introducen sus despojos en una trituradora conectada a los desagües y esa vida arrasada bárbaramente queda sin rastro. Así se practican abortos en unas clínicas de Barcelona a criaturas prácticamente a término -siete y ocho meses de gestación- y a otras cuyo derecho a vivir, aun no siendo viables fuera del claustro materno, está amparado por el artículo 15 de la Constitución española y por una ley natural inderogable y de vigencia universal.
En España -hay que afirmarlo desde el más básico conocimiento jurídico- abortar es delito. La ley de 1985 sólo -y ya es demasiado- despenalizó unos determinados supuestos. El tercero de ellos -riesgo real para la vida o la salud de la embarazada- ampara más del 97 por ciento de los abortos que se practican. Es obvio que se trata de un fraude de ley de proporciones incalculables y que, de hecho, está permitiendo que Cataluña en particular y España en general se hayan convertido en un macabro paraíso abortista al que acuden en sangrienta peregrinación miles de extranjeras en cuyos países de origen las leyes no son -como aquí ocurre- meros ornamentos legislativos.
Como bien recordaba el pasado viernes un lector de ABC, Julián Marías consideró la aceptación social del aborto como «el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia conocida, y a la vez la negación de la condición personal». Así es. Una destructiva mentalidad sedicentemente liberal y progresista está usurpando el inicio de la vida y su final -mediante el aborto y la eutanasia activa- a sus propios titulares, imponiendo una abominable cultura de la muerte. Ni existe un derecho de la mujer a su propio cuerpo para deshacerse de la vida que ella en un acto voluntario -sea o no imprudente, esa es otra cuestión- ha creado, ni tampoco se da facultad por parte de nadie para acortar de manera activa la vida de un enfermo o de un anciano aunque la esperanza de supervivencia haya desaparecido o resulte del todo improbable. Hay tramos de la existencia -la inicial y la terminal- a los que hay que aproximarse con un respeto ignífugo frente a las llamaradas insensibles que para, hipócritamente, superar la barbarie silenciosa descubierta ahora en Barcelona proponen una nueva ley de plazos que nos conduciría, ya sin eufemismos, a un sistema de aborto libre.
La circunloquialmente denominada «interrupción voluntaria del embarazo» es, hoy por hoy, o sigue siéndolo, motivo de abierto debate en todas las sociedades conscientes de la necesidad de preservar determinados valores cívicos. No es una estratagema «conservadora», como con manifiesta indigencia ética se trata de relativizar este asunto; tampoco la oposición al aborto es una imposición moral de carácter confesional -en este caso del catolicismo y, en general, del cristianismo-, y mucho menos se trata de una incomprensión inhumana hacia muchos dramas personales y familiares que conducen a mujeres indefensas, engañadas, solas y abandonadas a esas clínicas de exterminio. Lo que se dilucida con el debate sobre el aborto es el modelo de sociedad y de convivencia que queremos construir; cuáles son los valores que debemos proteger mediante leyes justas y morales y qué medidas deben adoptarse para que el aborto no se convierta -como ahora ocurre- en una brutalidad de perfiles tan repugnantes que muchos medios de comunicación y la mayoría de los ciudadanos prefieren eludir para no enfrentarse a esa realidad que desafía a la conciencia colectiva.
Nada de lo que estamos conociendo tiene sentido social ni moral cuando existen medios anticonceptivos no abortivos para evitar la fecundación y cuando en España se mantiene una demanda abundante y constante de adopciones. Habrá, pues, que informar masivamente para evitar los embarazos indeseados y ofrecer métodos de barrera -desde luego nunca abortivos- cuyo coste sea mínimo o, a ser posible, gratuito. Y habrá que reconducir las peticiones de adopción, ahora dirigidas a terceros países, para facilitarla en España, aunque ello conlleve circunstancias emocionalmente más duras para la madre biológica y los padres adoptivos. Y habrá que invertir cuanto dinero sea necesario en una y otra iniciativa para evitar la lacra del aborto libre que -se admita o no- se ha instalado al amparo de un supuesto de despenalización que se ha comportado como cobertura para perpetrar demasiados desafueros.
Y habrá que aplicar la ley, lo que ahora no se hace. Hacerlo corresponde al Estado y, en particular, a los tribunales, que requieren de la alerta permanente de las fuerzas y los cuerpos de seguridad -tanto centrales como autonómicos-, pero también de los colectivos implicados, especialmente el de los médicos, que con aplastante mayoría se comportan conforme a las exigencias de su juramento hipocrático y se amparan masivamente en la objeción de conciencia. La práctica del aborto se ha convertido, además, no sólo en una inmoralidad ontológica, sino también en un pingüe negocio. En las clínicas de exterminio desmanteladas en Barcelona, la tarifa que habían de abonar las embarazadas por deshacerse de su criatura aumentaba al mismo ritmo que el tiempo de gestación: feto de seis meses, seis mil euros; de siete meses, siete mil euros; y de ocho meses -sí, de ocho meses-, ocho mil euros. Se calculaba, al parecer, el trabajo de la trituradora y, seguramente, el esfuerzo del verdugo cuando decapitaba a su víctima. Verdaderamente repugnante. Y sorprendente que la finísima piel de tantos colectivos cívicos se motee con urticarias por atentados ecológicos, culturales o sexuales y, en cambio, su epidermis parezca paquidérmica cuando ahí al lado, en la zona alta de la Ciudad Condal, y en tantas otras, se perpetra una barbarie que requeriría de un Truman Capote redivivo para relatarla con el énfasis de su legendario «A sangre fría».
No recurramos como paliativo a esta imperturbabilidad mediática y social ante estos crímenes a la perplejidad que causan o la atribución del ánimo escandalizado a una pulsión confesional. No hablamos de creencias -que también vendrían al caso-, sino de decencias; no hablamos de moral religiosa, sino de conciencia cívica; no escapemos de este macabro asunto por el portillo del drama personal de las embarazadas que abortan, porque de lo que estamos hablando es de los carniceros que las explotan y de la inacción con la que se olvida a las madres y la impunidad con la que actúan los victimarios.
España -recordaba en estas páginas el Secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone, hace unas semanas- ha sido un «faro de civilidad» por los valores que, como sociedad, ha sabido proteger y aprehender en su convivencia. Los estamos perdiendo a una velocidad suicida y necesitamos una reposición de nuestra identidad colectiva con más urgencia que nunca. El vanguardismo relativista y permisivo en que en estos años nos hemos enfangado no sólo merma nuestro crédito de solvencia común, sino que, además, nos comienza a restar autoestima. Los crímenes abortistas de Barcelona tendrían que constituir un aldabonazo en la conciencia social porque la brutalidad y vesania de esos carniceros no deja de ser un signo del despiadado momento en el que discurre nuestro convivir.
 

Proyección de película Provida y presentación de ILP.

Por foro aragón liberal - 5 de Diciembre, 2007, 16:46, Categoría: Pro-Vida

El próximo día 20 a las 20H. Provida Alicante, junto con el Foro de la Familia, presenta en Alicante el video NO MIRES PARA OTRO LADO y la Iniciativa Legislativa Popular RED MADRE.

El acto se celebrará en el salón de actos de la Casa de la Festa (C/ Bailen 20 de Alicante, edificio que da a la Rambla por el otro lado).

Intervendrán:

Dr. D. Germán Alonso Maillo (Presidente de Provida Alicante).

Dr. D. Francisco Sánchez del Campo (Catedrático de Anatomía Humana).

Dña. Raquel Montahud Posada (Miembro del Foro de la Familia).

Contamos con vuestra asistencia y ayuda en la difusión del acto.

Antonio Arjona (Secretario de Provida Alicante)

Votar en conciencia.

Por foro aragón liberal - 4 de Diciembre, 2007, 10:48, Categoría: Pro-Vida

Quiero invitarle a hacer una reflexión ante las próximas elecciones generales: ¿qué partido cree usted que defiende mejor sus inquietudes e intereses? ¿Piensa usted que es preferible votar al 'menos malo' o, por el contrario, considera que es mejor votar en conciencia? 

Siempre he votado al Partido Popular. Pero, sinceramente, creo que hasta aquí ha llegado mi paciencia. A partir de hoy, a la hora de decidir mi voto, no pensaré en quién va a ganar o a perder las elecciones. Ha llegado el momento de proponer la verdadera defensa de la vida y la familia. 

Recientemente leí en la revista Arbil un artículo sobre el 'malminorismo' en el que F. Javier Garisoain Otero explicaba detalladamente las razones por las que es necesario votar siempre en conciencia y olvidarse de votar al partido menos malo para evitar el triunfo del malo. Según el “la táctica del mal menor predica la resignación; y no precisamente la resignación cristiana, sino la sumisión y la tolerancia al tirano, a la injusticia y al atropello”. 

Afirmaciones como que votar al mal menor es una derrota anticipada y una especie de ‘cómodo suicidio colectivo’ dan mucho en qué pensar. El autor aseguraba que actuar de ese modo “es el retroceso, la postura vergonzante y defensiva, el complejo de inferioridad. Defendiendo una táctica de mal menor, los cristianos renuncian al protagonismo histórico, se creen maquiavelos y sólo son una sombra en retirada”. 

Ante estos firmes planteamientos, ¿a quién debemos votar los cristianos en las próximas elecciones? Seguro que la respuesta es variable en función de a quién vaya dirigida. Si le preguntamos a una persona de izquierdas nos responderá que todos los católicos votarán al PP. Si preguntamos a un miembro del Partido Popular seguro que piensa lo mismo pero intentará desvincularse de la iglesia. Si la pregunta la dirigimos a un católico consecuente con sus creencias ¿qué responderá? ¿quizá nos diga que votará al PP para que no vuelva a ganar ZP? ¿puede que sea fiel a sus principios y vote a un pequeño partido que sí defiende sus intereses? 

¿Cuál cree usted que es la postura más correcta? Piénselo. ¿Qué posición es la más honesta? ¿Votar al menos malo o votar en conciencia? 

Los gobiernos socialistas siempre acaban aliándose con las minorías radicales para llegar al poder. Venden sus ideales por un plato de lentejas, negocian su programa sin ningún disimulo. Cuando votamos al PP aun sabiendo que muchos de nuestros principios van a ser pisoteados por decisiones políticas que ni apoyan a la familia ni respetan la vida humana, ¿no estamos nosotros también vendiendo nuestro ideario? 

Soy joven, nací con la democracia y siempre he pensado que votar no es una simple elección. Creo firmemente que votar es proponer, o debería serlo. Si reducimos la democracia al mero hecho de elegir al partido menos malo, con el tiempo, ese mismo partido acabará pareciéndose al más malo. Lo de voy a votar a fulanito a pesar de esto, aquello y lo otro, eso ya no me sirve. Pienso que debemos votar las propuestas que sean acordes con nuestras ideas. Sin pensar que ganará uno o el otro: “la paciencia todo lo alcanza”. Además, presentarse a unas elecciones, significa plantear soluciones políticas, explicarlas e intentar que lleguen a las personas. Lo de ganar o perder las elecciones es una idea falsa creada artificialmente para reforzar el bipartidismo. Lo importante es el diálogo plural con todos los partidos. 

Por todo ello decidí formar parte del Partido Familia y Vida. Ahora puedo presumir de votar aquello que verdaderamente yo quiero votar. Somos un partido temático. Pensamos que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”, así lo expresa la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La familia es la comunidad estable fundada en el matrimonio de hombre y mujer, que forman los cónyuges y sus hijos, con el objetivo de asistirse mutuamente, transmitir la vida y garantizar el desarrollo y la libre educación de los hijos. 

El Partido Familia y Vida procura la protección de la vida humana desde el mismo momento de la concepción hasta su terminación por causas naturales, oponiéndose a cualquier interrupción intencionada de la vida durante ese plazo, en especial, el aborto, la eutanasia y la pena de muerte. 

Defendemos a la persona, este es nuestro único objetivo: pretendemos, fundamentalmente, defender la familia y la vida en el ámbito del poder legislativo, es decir, crear el marco jurídico en el que estos dos valores se encuentren protegidos. 

Reflexione con detenimiento. ¿Vale la pena seguir apoyando a un partido que tantas veces nos ha defraudado? Ahora dicen que van a rebajar los impuestos de las madres trabajadoras, pero ¿y las madres que trabajan en casa? Esas madres ¿no son trabajadoras para el PP? 

Además, Rajoy prometió eximir del pago de IRPF a todos los asalariados que cobren hasta 16.000 euros, lo que beneficiará a la mayoría de los 'mileuristas'. Bien por los mileuristas solteros. Pero… ¿qué pasa con el padre de familia con 4 hijos que gana 25.000 Euros? A pagar, aunque su familia no llegue a fin de mes. 

Esto son sólo dos ejemplos de que la política familiar del PP es nula. Se presenta de cara a la galería pero en la práctica se queda en nada. Ahí están ocho años de gobierno que lo demuestran. 

En fin, creo que España necesita familias comprometidas que formen una sociedad responsable y consecuente con los valores de respeto a la dignidad de las personas que la componen. Necesitamos personas comprometidas con el bien de la sociedad a través del primordial respeto a la vida y el apoyo a la familia. 

por Raúl Sempere Durá en Campanas de Libertad.

LOS INSTRUMENTOS DEL MATASANOS MORIN.

Por foro aragón liberal - 3 de Diciembre, 2007, 10:39, Categoría: Pro-Vida

El triturador usado en las clínicas de Barcelona es el mismo que se utiliza para eliminar los desperdicios en mataderos y pescaderías

Santiago Mata. La Gaceta.

Madrid. El modelo STR-2000 es un triturador industrial de gran utilidad en los lugares en que es necesario eliminar grandes cantidades de desperdicios en la alimentación".

 "En los mataderos, pescaderías, fábricas de conserva y mercados de todo tipo, se depositan grandes cantidades de residuos de materias orgánicas que producen malos olores y originan trabajo y preocupación de su transporte a los vertederos y medios de limpieza".

 "Con la instalación del triturador STR-2000 en cualquiera de estos casos, se consigue eliminar todos los desperdicios en el momento en que se producen, sin necesidad de envasarlos y transportarlo, consiguiendo de este modo un ahorro considerable de la mano de obra".

 "El aparato puede adaptarse sin ninguna dificultad a cualquier voltaje de energía eléctrica". Además cuenta con un elemento de seguridad "que se dispara automáticamente en cuanto se somete a un esfuerzo anormal producido por cualquier tipo de producto inadecuado".

 Quizá la empresa Guipuzcuana no sabía para qué podían necesitar dos trituradores dos de las clínicas barcelonesas del doctor Carlos Morín especializadas en abortos ilegales. Según el testimonio de la testigo protegida en este caso, emitido por Intereconomía TV el pasado martes.

 Uno de ellos estaba en la planta baja de la clínica TCB, bajo un lavabo al que se accedía por una puerta detrás de la mesa de recepción. El otro estaba en un patio exterior al lado de la sala de espera de la clínica Ginemedex. Prueba de la profusión con que se usaban —según la testigo las clínicas recibían al menos 15 llamadas semanales para realizar abortos de más de 24 semanas de gestación— es la petición cursada a STR-2000 en agosto de 2005 para que enviaran a TCB dos nuevas juntas de triturador.

 Quienes han investigado la "basura" de las clínicas abortistas (la madrileña Isadora fue investigada en el pasado mes de marzo por arrojar restos de fetos a la basura ordinaria) se sorprendían de la falta de restos orgánicos en las de Morín. Ahora ya saben el por qué: los fetos de gran tamaño salían al exterior por los desagües ordinarios, previamente triturados gracias a la eficacia de las máquinas de STR-2000.

Los desechos del aborto

Un reportaje de la TV danesa DR1 emitido a finales del mes de octubre de 2006 terminó con el negocio de los abortos ilegales durante un par de meses: Morín decidió suspenderlos y desmontar los dos trituradores. Pero el descenso de ingresos, y la mitigación de la polémica —no podía ser menos, pues llevaba "trabajando" en su especialidad en esas clínicas desde 2002 sin ser molestado (estuvo en la cárcel en 1989)—, le hizo reconsiderar la cuestión y volvió a los abortos de fetos de gran tamaño en enero de 2007.

 El doctor Morín volvió a instalar un triturador en Ginemedex, pero en TCB hubo que recurrir a descuartizar manualmente los fetos y camuflarlos en los contenedores a los que se arrojan los restos de abortos legales. Como la Ley del Aborto no regula qué hacer con los restos, se recurre a incinerarlos como si fueran residuos orgánicos procedentes de la actividad de una clínica "normal".

 Para algunos el drama del aborto quizá no sea más que una cuestión de residuos mal gestionados. Cuanto más pequeños, mejor, en este caso, y de ahí que prefieran que la ley les garantice inmunidad hasta cierto plazo de tiempo... que no exija usar triturador. Por lo que hace en eficacia para incinerar, la historia del siglo pasado proporciona experiencias más que suficientes.

Santiago Mata. La Gaceta.

Madrid. El modelo STR-2000 es un triturador industrial de gran utilidad en los lugares en que es necesario eliminar grandes cantidades de desperdicios en la alimentación".

 "En los mataderos, pescaderías, fábricas de conserva y mercados de todo tipo, se depositan grandes cantidades de residuos de materias orgánicas que producen malos olores y originan trabajo y preocupación de su transporte a los vertederos y medios de limpieza".

 "Con la instalación del triturador STR-2000 en cualquiera de estos casos, se consigue eliminar todos los desperdicios en el momento en que se producen, sin necesidad de envasarlos y transportarlo, consiguiendo de este modo un ahorro considerable de la mano de obra".

 "El aparato puede adaptarse sin ninguna dificultad a cualquier voltaje de energía eléctrica". Además cuenta con un elemento de seguridad "que se dispara automáticamente en cuanto se somete a un esfuerzo anormal producido por cualquier tipo de producto inadecuado".

 Quizá la empresa Guipuzcuana no sabía para qué podían necesitar dos trituradores dos de las clínicas barcelonesas del doctor Carlos Morín especializadas en abortos ilegales. Según el testimonio de la testigo protegida en este caso, emitido por Intereconomía TV el pasado martes.

 Uno de ellos estaba en la planta baja de la clínica TCB, bajo un lavabo al que se accedía por una puerta detrás de la mesa de recepción. El otro estaba en un patio exterior al lado de la sala de espera de la clínica Ginemedex. Prueba de la profusión con que se usaban —según la testigo las clínicas recibían al menos 15 llamadas semanales para realizar abortos de más de 24 semanas de gestación— es la petición cursada a STR-2000 en agosto de 2005 para que enviaran a TCB dos nuevas juntas de triturador.

 Quienes han investigado la "basura" de las clínicas abortistas (la madrileña Isadora fue investigada en el pasado mes de marzo por arrojar restos de fetos a la basura ordinaria) se sorprendían de la falta de restos orgánicos en las de Morín. Ahora ya saben el por qué: los fetos de gran tamaño salían al exterior por los desagües ordinarios, previamente triturados gracias a la eficacia de las máquinas de STR-2000.

Los desechos del aborto

Un reportaje de la TV danesa DR1 emitido a finales del mes de octubre de 2006 terminó con el negocio de los abortos ilegales durante un par de meses: Morín decidió suspenderlos y desmontar los dos trituradores. Pero el descenso de ingresos, y la mitigación de la polémica —no podía ser menos, pues llevaba "trabajando" en su especialidad en esas clínicas desde 2002 sin ser molestado (estuvo en la cárcel en 1989)—, le hizo reconsiderar la cuestión y volvió a los abortos de fetos de gran tamaño en enero de 2007.

 El doctor Morín volvió a instalar un triturador en Ginemedex, pero en TCB hubo que recurrir a descuartizar manualmente los fetos y camuflarlos en los contenedores a los que se arrojan los restos de abortos legales. Como la Ley del Aborto no regula qué hacer con los restos, se recurre a incinerarlos como si fueran residuos orgánicos procedentes de la actividad de una clínica "normal".

 Para algunos el drama del aborto quizá no sea más que una cuestión de residuos mal gestionados. Cuanto más pequeños, mejor, en este caso, y de ahí que prefieran que la ley les garantice inmunidad hasta cierto plazo de tiempo... que no exija usar triturador. Por lo que hace en eficacia para incinerar, la historia del siglo pasado proporciona experiencias más que suficientes.

«Ya que ha venido a la clínica, apriétala para que aborte»

Por foro aragón liberal - 3 de Diciembre, 2007, 10:37, Categoría: Pro-Vida

JANOT GUIL.  ABC BARCELONA
La operación judicial realizada contra cuatro clínicas privadas de Barcelona acusadas de realizar abortos ilegales ha devuelto al primer plano de la actualidad el sucio negocio que muchos centros hacen con esta práctica médica.
Desde el pasado viernes, el máximo responsable de tres de estos centros y «cabecilla» de este trama organizada dedicada al aborto ilegal, el cirujano Carlos Morín, su esposa y una trabajadora de sus clínicas se encuentran en prisión provisional por orden de la juez que investiga el caso, la titular del juzgado de Instrucción número 33 de la capital catalana. Las otras tres personas —médicos— que también fueron detenidas el pasado lunes en la misma operación están en libertad bajo fianza.
Sin embargo, el ya bautizable como «caso Morín», del que van filtrándose detalles, a cual más escabroso, por entre las rendijas del secreto de sumario impuesto, no es un caso único, desgraciadamente.
Como han denunciado muchas entidades, la legislación sobre el aborto en España tiene muchas grietas, además de un coladero en forma de boquete como es el supuesto que permite abortar si existe riesgo para la salud psíquica de la madre. Al amparo de este supuesto, no hay límite de semanas para la interrupción legal del embarazo, lo que propicia que se interrumpan gestaciones de hasta ocho meses o más tiempo, una instauración «de facto» del aborto libre que se registra exclusivamente en los centros privados y no en hospitales públicos, como demuestran las estadísticas.
Para acogerse al supuesto de riesgo para la salud psíquica de la embarazada, el expediente de la paciente debe incluir un informe hecho por un psiquiatra que certifique la existencia del citado riesgo. El problema es que dichos exámenes se convierten en trámites poco rigurosos alentados por el afán mercantilista de los responsables de las clínicas privadas, que llegan a cobrar entre 3.000 y 6.000 euros por este tipo de abortos.
En el caso de las clínicas ahora investigadas en Barcelona, ha trascendido que algunas de las clientas han declarado ante la Guardia Civil que en sus expedientes médicos se incluía el preceptivo informe psiquiátrico, pese a que ningún especialista de esta materia las había visitado.
Cabe señalar que a muchos se les revuelve la ética por el mero hecho de que las clínicas tengan psiquiatras a sueldo para hacer informes de cuyos resultados dependen los ingresos del centro, pero la ley no prohíbe explícitamente esta opción, «ergo», la consiente, y aquí empieza a abonarse un terreno lleno de suspicacias, cuando no de ilegalidades.
Siete meses de pesadilla
Da fe de ello Jaime Cañellas, un psiquiatra que tras trabajar siete meses, entre 2004 y 2005, en una clínica abortista de Gerona —que tiene también sedes en Barcelona y Palma de Mallorca, pero que no está vinculada a Morín— se fue horrorizado de lo que vio. La clínica le fichó mediante un contrato mercantil, él acudía a trabajar un día a la semana, dos horas, y cobraba 17 euros por cada informe que realizaba. A los tres meses, presenció tantas irregularidades que ya empezó a pensar en tomar la salida.
Según explicó a ABC, él, como el resto de psiquiatras a sueldo del centro, recibían coacciones y presiones de los propietarios de la clínica para que avalaran con sus informes los abortos. Incluso le ponían sobre la mesa un texto de informe «estandarizado» —«La mujer presenta un cuadro...»—, en el que sólo quedaba por poner el nombre de la paciente y su firma como especialista. «Yo me quejé. Les comenté que eran informes poco específicos. Pero a ellos sólo les importaba maximizar los beneficios», explica. De buenas a primeras, comenzó a recibir broncas de sus jefes por su «exceso» de celo profesional, que a veces se traducían en informes manuscritos que él añadía al texto fórmula, y por enviar a mujeres a casa tras disuadirlas de abortar. «Me gané la fama de disidente y cada vez me dejaban visitar a menos mujeres», afirma Cañellas, quien ilustra su queja con un ejemplo descorazonador.
«Algo podrás encontrar»
«Un día —relata— me vino una mujer embarazada de siete meses diciendo que quería abortar porque su marido la presionaba a que lo hiciera. La había sentenciado con un ultimátum: "O abortas o te dejo". La mujer no sufría ningún trastorno grave, más allá de su lógica preocupación, y le dije que lo meditara. Incluso le comenté si no sería mejor que dejara a su marido...». Finalmente, la mujer se marchó a casa y a Cañellas le cayó otra bronca. Uno de los propietarios de la clínica le espetó: «Ya que ha venido, apriétala para que aborte». Y a renglón seguido otras lindezas como «pues algo tiene qué tener la mujer» o «algo podrás encontrar, está deprimida».
Cañellas se fue de la clínica en 2005 mordiéndose la lengua, pero finalmente se decidió a explicar públicamente su caso en junio de 2006. Fue entonces cuando el Partido Social Europeo presentó ante la Guardia Civil un escrito en el que denunciaba, entre otras cosas, que habían llegado a su poder certificados de psiquiatras que trabajaban para la clínica donde había estado Cañellas firmados en blanco y sin el nombre del paciente. Uno de estos certificados llevaba la firma, falsificada, de Cañellas. El caso sigue sin esclarecerse.
A raíz de esta revelación, este psiquiatra estalló y denunció su historia. Lo hizo en algunos medios de comunicación, que no en los juzgados, porque no se ve capaz de enfrentarse cual «quijote» contra las clínicas y «porque las irregularidades que vio son muy difíciles de demostrar».
La Generalitat no vio nada
A la postre, sus críticas sí llegaron a oídos de la Generalitat, pero la respuesta que allí encontró fue aún más desalentadora. El pasado febrero, le citaron a declarar ante unos inspectores del Departamento de Salud, que le sometieron a un interrogatorio «como si yo fuera el culpable.». Luego, meses después, la Generalitat le respondió que habían inspeccionado la clínica y no habían hallado ninguna irregularidad.
Desengañado y rendido, Cañellas sigue ahora trabajando en su consultorio privado; ya ni se plantea volver a estar en una clínica abortista. Al menos, avista un futuro más esperanzador después de que lo sucedido con Morín haya abierto los ojos a muchos.

Vidas al desagüe.

Por foro aragón liberal - 3 de Diciembre, 2007, 10:31, Categoría: Pro-Vida

Vidas al desagüe
FORZABAN los partos inyectando a las embarazadas sustancias químicas que provocaban fortísimas contracciones en el útero; a los fetos de siete u ocho meses, les inyectaban calmantes para evitar que pataleasen y luego, apenas asomaban la cabeza, los decapitaban, o les introducían un catéter por la región occipital que les succionaba el cerebro. Para desprenderse de sus cadáveres, los introducían en una máquina trituradora que los reducía a papilla orgánica y los arrojaban al desagüe. La truculencia de los métodos empleados en esos mataderos barceloneses que, misteriosamente, la prensa insiste en llamar «clínicas» ha servido para que, siquiera durante unas horas o días, la opinión pública se estremezca de horror. Por supuesto, se trata de un estremecimiento hipócrita, el repeluzno momentáneo del monstruo que no soporta contemplar su monstruosidad reflejada en un espejo; pero basta dar la espalda al espejo para que el monstruo pueda seguir viviendo plácidamente. En apenas unos días, nuestra memoria selectiva habrá borrado la reminiscencia de tanto horror; y se seguirá abortando a mansalva, con idénticos o parecidos métodos, ante la indiferencia de los monstruos.
A las tropas americanas y británicas que, en su avance hacia Berlín, iban liberando los campos de concentración donde se hacinaban espectros de hombres no les espantaba tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cuerpos sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: mucho más horrendo que el crimen de esos matarifes que trituran fetos de siete u ocho meses y arrojan sus restos al desagüe es la connivencia silenciosa de una sociedad que vuelve la espalda ante tanta bestialidad, que ya no dispone de resortes morales para sublevarse contra semejante forma de muerte industrial, que finge que no le incumbe, que incluso formula justificaciones rocambolescas que la amparen. Y que, en el colmo de la vileza, urde simulacros compasivos que traigan placidez a su existencia de monstruos: quienes se encogen de hombros ante esta nueva forma de muerte industrial suelen ser los mismos que se erigen en paladines de los derechos de los animales, los mismos que se muestran atribulados ante las consecuencias del cambio climático, los mismos que se rasgan las vestiduras cuando se enteran de que en Guantánamo se dispensa a los reclusos un trato vejatorio.
Escribíamos el otro día que nuestra época había dejado de ser humana. Tal vez este proceso de deshumanización no sea irreversible; tal vez las generaciones que nos sucedan vuelvan a contemplarse en un espejo y reúnan el valor suficiente para renegar del monstruo que les hemos cedido en herencia. Tal vez esas generaciones futuras quieran saber cómo eran sus antepasados; y entonces se desplegará ante sus ojos el espectáculo dantesco del aborto, los millones de vidas que fueron trituradas y arrojadas al desagüe cuando ni siquiera podían defenderse. Pero no les espantará tanto ese cómputo innumerable como la impiedad de aquellos antepasados que consintieron tanta bestialidad. Y todavía les espantará más saber que aquellos mismos hombres que habían renegado de su humanidad maquinaron coartadas que les permitieran sobrellevar una vida plácida mientras la trituradora se atoraba, incapaz de deglutir tanta vida reducida a papilla. Les espantará hasta la náusea saber que mientras las trituradoras de la muerte industrial trabajaban a destajo sus antepasados lloriqueaban farisaicamente recordando a las víctimas de tal o cual guerra pretérita, organizaban telemaratones solidarios, participaban muy orgullosamente en manifestaciones contra el cambio climático: simulacros de fingida humanidad en una época que había dejado de ser humana.
A esas generaciones futuras sólo les restará un consuelo: saber que, mientras sus antepasados renegaban de su condición humana, había un Dios que abrazaba amorosamente tanta vida arrojada al desagüe.

Otro fracaso: la píldora del día después.

Por foro aragón liberal - 3 de Diciembre, 2007, 10:27, Categoría: Pro-Vida

Tras el Día Internacional del SIDA, me ha parecido conveniente recordar que la estrategia del gobierno británico por disminuir los índices de embarazos en las adolescentes basada en la aplicación de la píldora del día después ha fracasado.

La estrategia facilitaba el acceso a la píldora del día siguiente, que también se conoce por la vía de el eufemismo denominado "anticoncepción de emergencia", que no es otra cosa que un aborto farmacológico. Durante el periodo que se mantuvo la estrategia, el número de chicas menores de 16 años que fueron a las mal llamadas "clínicas de planificación familiar", dónde se imparten anticonceptivos (también los abortivos), aumentó en un 143,5 %. Durante este mismo periodo, el número de recetas para la píldora del día siguiente en el mismo sector de la población aumentó en un 248,8 % y en un 321,5 % para las adolescentes de 16 a 19 años de edad. No obstante, la tasa oficial de embarazos se mantuvo casi igual y la tasa de abortos aumentó. En cuanto a los casos de enfermedades sexualmente transmitidas, entre las chicas de 16 a 19 años de edad, había aumentado en un 58,3 %.

No es difícil entender que esta estrategia ha fracasado, como lo ha hecho también y lo sigue haciendo con proyectos parecidos a otros países occidentales. La disponibilidad de anticonceptivos a vulnerables adolescentes provoca una aumento de la promiscuidad, con el consiguiente riesgo de contraer el Sida y enfermedades sexuales. Como que ningún anticonceptivo es totalmente eficaz al impedir la concepción o la implantación del embrión humano acabado de ser concebido al útero de su madre, produciéndose de esta manera un aborto farmacológico, entonces se producen los embarazos. El aborto quirúrgico aparece entonces como el último espaldarazo a la quiebra de los anticonceptivos, en Barcelona estamos viendo en que suelen acabar algunos. Al parecer, nuestras autoridades sanitarias aún no se han enterado de todo esto y continuamos empleando métodos fracasados.

JD Mez Madrid

Descubren en las clínicas abortivas trituradoras de fetos conectadas a desagües.

Por Levante Liberal - 28 de Noviembre, 2007, 11:06, Categoría: Pro-Vida

La Guardia Civil se ha incautado de abundante documentación en las clínicas investigadas
ABC BARCELONA.

Un día después del inicio de la operación policial y judicial contra cuatro clínicas de Barcelona acusadas de practicar de forma reiterada abortos ilegales, que se salda de momento con seis detenidos, la investigación de este caso, que lidera la Guardia Civil bajo las órdenes del Juzgado de instrucción 33 de la capital catalana y la Fiscalía, sigue abierta y asoman, entre el silencio impuesto por el sumario, algunos detalles terribles.

Fuentes cercanas al caso aseguran a ABC que durante los registros practicados anteayer a las cuatro clínicas implicadas -Ginemedex, Barnamedic, Emece y TCB-, que no han sido de momento cerradas, se hallaron máquinas trituradoras de fetos conectadas a los desagües, motivo por el cual se analizaran dichas tuberías para intentar hallar restos de ADN. En concreto, según estas fuentes, se encontró una máquina trituradora en la Clínica Ginemedex y los restos de la instalación de otra en otra clínica, TCB. Estas máquinas trituran los fetos-bebés de grandes dimensiones y los reducen a una pasta que luego presuntamente se hacía desaparecer por un desagüe. Así, se borraba la «prueba del delito» y se evitaba la obligación legal de llevar estos «residuos orgánicos reconocibles» a incinerar.

La red de clínicas abortistas tenía trituradoras conectadas a los desagües

Penas más altas

Los seis detenidos por esta operación, al frente de los cuales está el doctor Carlos Morín como responsable máximo de tres de las clínicas investigadas -Ginemedex, TCB, Barnamedic-, y vinculado a Emece, seguían ayer detenidos en las dependencias de la Guardia Civil de Barcelona. Pasarán a disposición judicial entre hoy y mañana. No se descarta que en un futuro haya más detenidos, que los registros se extiendan a otras clínicas de España, como la que el propio Morín tiene en Madrid, ClinicalBCM, y que se acabe por imputar a mujeres que accedieron a abortar de manera ilegal.

La juez que instruye el caso ve indicios para imputar a los seis detenidos un delito de asociación ilícita -que conlleva penas de hasta cuatro años de cárcel-, además del de aborto ilegal, falsedad documental e intrusismo profesional, según consta en el auto de entrada y registro de las clínicas y del domicilio de Morín que fue ejecutado anteayer.

Además de Morín, entre los detenidos, cuya identidad no ha trascendido oficialmente, está su mujer, María Luisa Durán Salmerón, que gestionaba la clínica TCB, y el doctor Pedro Ávila, de origen cubano, que según pudo saber ABC ejercía de anestesista sin tener ésta titulación.

En cuanto a la posible imputación por asociación delictiva, abonaría esta teoría los resultados de las pesquisas realizadas, mediante «pinchazos» telefónicos por la Benemérita. Así, por ejemplo, en el caso de la Clínica Emece, cuyo máximo responsable no es Morín, se sospecha de que alguien de este centro «trabajaba» para proporcionarle a él clientes.

Por otra parte, las reacciones a este caso se suceden. La Generalitat intentó justificar su triste papel, después de que las inspecciones a algunas de las clínicas investigadas que realizó se cerraran sólo con multas de 3.000 euros por «irregularidades administrativas». La portavoz del Gobierno catalán, Aurora Massip, aseguró que no tienen «más potestades» que las que ya ejercieron.

Finalmente, el sindicato CC.OO. pidió la libertad de los seis detenidos y exigió una nueva ley del aborto «que respete el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo».

No hay abortos legales.

Por Fernando Pascual - 28 de Noviembre, 2007, 10:46, Categoría: Pro-Vida

De vez en cuando surge la polémica. Porque, en contra de leyes “muy estrictas” que regulan tiempos y técnicas, se producen abortos “ilegales”. Lo cual, en el fondo, significa admitir que existen abortos “legales”.

Basta con recordar lo que es el aborto para decir que la distinción entre aborto legal y aborto ilegal es falsa. Todo aborto, en cuanto eliminación de un hijo, es siempre un acto sumamente injusto. Y, en cuanto injusto, es siempre ilegal, aunque tenga la “bendición” de leyes, de parlamentos o incluso de un referéndum popular.

Por desgracia, nos hemos acostumbrado a vivir con leyes que permiten abortos mal llamados “legales”, que regulan los trámites a seguir, las modalidades higiénicas, incluso los costos económicos. No nos incomodan las estadísticas anuales: cada año se producen tantos abortos “legales”... muchos de los cuales son doblemente ilegales... Hemos anestesiado la conciencia individual y colectiva ante la victoria de grupos promotores de la muerte que prefieren abortos (crímenes) seguros en vez de ayudar a tantas mujeres en situaciones de embarazo no fácil.

No faltan, gracias a Dios, hombres y mujeres comprometidos que buscan terminar con la injusticia del aborto. Como también son cada vez más las mujeres que, después de haber pasado por el triste trauma del aborto, denuncian con dolor lo que se encierra detrás de este crimen “legalizado”.

Sylvie (la llamamos así, en su anonimato) es una de esas mujeres. Ha abortado dos veces. La primera vez cuando tenía 21 años, la segunda a los 24. Ahora tiene más 30 años, y ya ha tenido un hijo, a pesar de la presión que sufrió para que abortase por tercera vez. Nos dice, nos grita, con la voz de un corazón que ha sufrido mucho:

“Es un drama esta sociedad que piensa solamente en el materialismo, en las apariencias, y en nada más. Y, lo que es peor, con la falsa libertad que ha dado a las mujeres de cometer o no el aborto, ha dejado en nosotras, mujeres, toda la responsabilidad del hecho, sin ofrecer otras soluciones para evitar el aborto. Hay en esto algo inaudito: para que una mujer quede embarazada, material y científicamente, hacen falta dos personas, el hombre y la mujer. ¿Por qué, si la mujer queda en cinta, es siempre culpa suya? El hombre, en este asunto, ¿no tiene ninguna culpa? ¿Por qué la responsabilidad de las consecuencias recaen siempre en la mujer?”.

Sylvie denuncia una serie de discriminaciones que hay que eliminar lo más pronto posible. “Es necesario que los hombres dejen de acusar siempre a las mujeres, es demasiado fácil. Nosotras les hemos seducido, les hemos forzado a hacer el amor; si estamos embarazadas es culpa nuestra, si abortamos es culpa nuestra, si tenemos el niño somos unos monstruos, si pedimos una ayuda económica somos pérfidas mujeres públicas. Si los hombres quieren seguir siendo cobardes, al menos que no culpen a las mujeres ni las obliguen a abortar con la excusa del dinero, de la familia, de la gente, etcétera. Que dejen de decir que el aborto es la solución mejor. La solución mejor... ¿para quién? Quizá para los hombres”.

Algunos mandarán callar a Sylvie, dirán que es una mujer deprimida, o una feminista equivocada, o simplemente una mujer irresponsable, que quiere acusar a otros de lo que ella ha cometido. Pero como Sylvie, muchas otras mujeres saben que, si alguien las hubiese ayudado, el aborto no se habría cometido: habrían nacido esos hijos que llevaban en sus entrañas. Faltó a su lado un esposo que las amase, unos padres que las comprendiesen, una sociedad que defendiese la vida de sus hijos. Mientras, grupos nacionales e internacionales siguen promoviendo el “aborto seguro y legal” como derecho de la mujer y como camino para garantizar la “salud reproductiva”.

Sylvie (¿te dejaremos hablar, al menos te reconoceremos este derecho humano?) no piensa de este modo. Nos pide, con la sencillez de quien ha sufrido mucho que “al menos el Estado dé a las mujeres una alternativa al aborto, les dé la posibilidad de poder mantener materialmente al hijo sin tener que mendigar una ayuda... Pero quizá costaría demasiado... Entonces continuemos así: viva el aborto y la conciencia limpia de los hombres. El sufrimiento moral y físico hecho sufrir a las mujeres no importa”.

Si el Estado no es capaz, si los gobernantes no se atreven, si hay organismos nacionales o internacionales que empujan a las mujeres para que aborten, habrá también corazones que sabrán romper la injusticia que se comete contra la mujer en cada aborto para defenderlas en su vocación a la maternidad y al amor.

Sylvie no puede ser una voz en el desierto. Desde su experiencia nos dice que no existen abortos legales, que algo no va bien en nuestro mundo de egoísmos, y que es necesario, de prisa, cambiarlo.

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