José Pérez Adán, profesor titular de
sociología de la Universidad de Valencia, dijo en una ocasión que los políticos
“tienen miedo a hablar del aborto, casi siempre porque no conocen el tema a
fondo. Los políticos manifiestan una gran ignorancia en muchos temas en los que
podrían votar en conciencia”.
Si bien es verdad que son pocos los
políticos que se expresan de forma clara en temas como el aborto, la eutanasia y
la defensa de la familia natural, no es menos cierto que cada vez son más las
iniciativas cívicas que defienden la vida desde el mismo momento de la
concepción hasta la muerte natural.
En este contexto entran en juego
los nuevos movimientos políticos que han ido apareciendo en toda Europa y que
tienen como objetivo defender estos principios en los ámbitos políticos de
decisión pública. Son nuevas iniciativas que poco a poco, y a pesar del mal
llamado voto útil, se van abriendo paso entre los grandes partidos, que siguen
guiándose por el interés electoral y han olvidado la defensa de los valores de
la civilización occidental.
En España, sin duda, el que más
destaca es el Partido Familia y Vida, que nace del convencimiento de una serie
de ciudadanos de la necesidad de que estos valores fundamentales sean defendidos
en el ámbito político.
El provida Daniel Arnal Meseguer
declaró que “el futuro demanda un mayor peso de la crítica y el debate político”
y tras decir que “el único partido provida español en estos momentos es el
Partido Familia y Vida”, señaló que “PP, PSOE o IU son los culpables y los
causantes de las muertes que provoca el aborto, la RU-486, o la reciente reforma
legal que matará 200.000 niños congelados en las clínicas de FIVET”. Así mismo,
tiene muy claro que “ningún partido español tradicional va a acoger las tesis
provida, que sólo podrán ser defendidas desde una formación diferente y
nueva”.
En Italia nos encontramos con la
Lista por la Vida impulsada por un periodista excomunista llamado Giuliano
Ferrara. Este inconformista ha conseguido que Italia haya dado un gran paso
político adelante, asentando la cuestión cívica, política y moral del aborto en
el ámbito público.
En Francia, Alemania, Inglaterra,
Irlanda… en toda Europa van apareciendo nuevas formaciones políticas cuyo signo
es el de aplicar la cultura de la vida desde el ámbito
político.
Con este grupo queremos difundir
las ideas de estos nuevos partidos y concienciar a todos aquellos políticos que
todavía tratan estos asuntos navegando entre la tibieza y los complejos se den
cuenta de que tienen la obligación de pronunciarse claramente en temas tan
importantes para el bien común de la sociedad.
Así mismo, es imprescindible que
todo ciudadano responsable comprenda la inutilidad del voto útil: el sistema
democrático se basa en la expresión de la opinión política de los ciudadanos
mediante el sufragio universal. Si los ciudadanos, por los motivos que fueren,
no expresasen su opinión personal, sino aquella que consideran que va a ser más
útil políticamente, el propio sistema democrático se vería adulterado, pudiendo
crearse mayorías parlamentarias que contarían con la legitimidad del voto, pero
no representarían la opinión ciudadana. De esta forma, el voto útil se convierte
en inútil, pues ni permite conocer la auténtica opinión de los electores, ni
éstos ven defendidas sus ideas políticas en los partidos a los que han votado.
Por otra parte, la práctica
reiterada del voto útil lleva únicamente a polarizar las posturas en dos
opciones opuestas, que impiden la entrada de cualquier opción renovadora y
anquilosa el sistema democrático.
Los ciudadanos deben expresar su opinión personal
en las urnas, sin dejarse llevar por el futuro juego de las posibles mayorías y
utilidad de dicho voto, con objeto de que las formaciones políticas puedan
conocer la auténtica voluntad de la mayoría; y tener la seguridad de que actúan
administrando correctamente el voto recibido de acuerdo con la opinión política
del elector.
Raúl Sempere
Durá
www.dalevidaatuvoto.es