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Desde los dominios públicos se está propagando una
moralidad de situación que da por buena una doble moral para muchos ámbitos de
la existencia. Esto provoca un clima que reclama una indulgencia y permisividad
totales. Ha aparecido una mentalidad que ha aceptado que el fin justifica los
medios, todo vale, y es legítimo con tal de que sea valido para hacerse rico,
conseguir el triunfo particular o gozar de una felicidad sin medida.
Es el afán de imponer una precisada idea de la
existencia de signo laicista. Hay que desvelar el dirigismo ilustrado y moral de
la vida social, ayudado por la fuerza política, que apoya el imponer
concepciones de la vida dictadas por el agnosticismo, el materialismo y el
permisivismo moral. Se trata de crear un laicismo drástico.
Se ha originado una devastación de la vida moral
y, además, se ha provocado un gran vacío humano que no propone otra cosa que la
pura pelea por los encantos o el regocijo narcisista, la vacilación ante la
verdad y la desaliento al no descubrir una senda hacia ella. Todo esto ha
causado varias evidencias; el tráfico de influencias, la desconfianza, la mala
aplicación de la inversión pública o la segregación por razones
ideológicas.
Todo esto ha provocado una perversión ambiental
que devasta las certezas morales más básicas. La fortuna repugnante obtenida
fraudulentamente, establece uno de los fenómenos con más potencia corruptora, de
modo especial el capital perverso del tráfico de estupefacientes. Falta, en
suma, ejemplaridad monetaria en los ámbitos de la política.
En el plano familiar la crecida de las rupturas,
el alejamiento de la sexualidad y la fecundación. Las uniones homosexuales.
Asimismo se ha generalizado una mentalidad abortista. También la falta de
miramiento al bien fundamental de la vida, ya en su comienzo como en el
discurrir de la supervivencia o en la fase terminal, esto es, la precipitación
en legalizar la eutanasia; el asesinato de los longevos o bebés con
malformaciones físicas o mentales.
Asimismo, la muerte del nonato a través de
legislaciones que auspician la interrupción voluntaria del embarazo (aborto). Lo
que la mujer lleva en sus entrañas es un ser viviente creado y amado por el
Supremo Hacedor. Igualmente, la universalización del aborto selectivo ha
causado, en China, la India o Corea, perturbaciones poblacionales que nos llevan
a un incremento aterrador de abusos sexuales, comercio de jóvenes para la
prostitución, drogadicción y borracheras, entre los hombres obligados a quedar
solteros por la escasez de mujeres para constituir una familia.
Los cristianos debemos reaccionar para la
recuperación de la moral. No debemos consentir que el quebranto y el vacío
moral, se prolongue, nos comprometemos a conseguir que se realice la verdad en
el amor, ya que "el amor y la verdad os harán libres", afirma San Juan.
CLEMENTE FERRER ROSELLÓ |