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Tras los múltiples ataques del PSOE (desde el Gobierno y desde el
partido) a la Iglesia, especialmente, después de la celebración de la Fiesta de
la Familia el 30 de diciembre en Madrid y el documento anterior a las últimas
elecciones, no han cesado las críticas hacia la Iglesia y hacia las familias
cristianas.
Por si estas intenciones no estaban claras, la primera medida que ha
anunciado el nuevo gobierno Zapatero, por boca de su vicepresidenta, ha sido la
revisión de la ley orgánica de Libertad Religiosa. Con ello se anuncia, sin
duda, un nuevo paso en el proyecto laicista del Gobierno, María Teresa Fernández
de la Vega, anunció en el Congreso que el Ejecutivo revisará la ley orgánica de
Libertad Religiosa "para adecuarla al pluralismo actual y garantizar el
ejercicio del derecho fundamental de la libertad de conciencia". Como es bien
conocido, el Gobierno de Zapatero ha tratado en la anterior legislatura de
confundir la aconfesionalidad del Estado recogida en la Constitución, con un
laicismo beligerante con la doctrina católica.
Según las palabras de de la Vega, el Gobierno quiere reformar la ley
orgánica que data de 1980, para "adecuarla a las nuevas circunstancias y al
pluralismo religioso" que caracteriza a "la España de hoy". Ya sabemos lo que
entiende por pluralismo religioso, por aconfesional y por laicidad, nada que ver
con la realidad, para ellos todos esos conceptos son puro laicismo.
Parece que con estas medidas, además de querer mantener el apoyo
electoral que le han prestado sectores más radicales, se promueve una campaña
política contra la Iglesia Católica por parte del laicismo radical, que se
apresura a censurar cualquier expresión religiosa con el fin de expulsar a la
religión de nuestra sociedad.
Xus D Madrid |