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La ideología de género,
surgida del feminismo radical, quisieron difundirla, a nivel internacional, en
la Conferencia Mundial sobre la Mujer, promulgada en Pekín en 1995.
Esta ideología parte de la
convicción de que la esposa ha sido utilizada por el marido a lo largo de la
historia, mediante la imposición de estereotipos sociales leoninos que la han
tenido retirada de la vida pública, destituida de derechos. Intenta implantar
una sociedad en la que todas las personas sean uniformes, una sociedad sin
distinción entre sexos en la que cada uno, aparte de las idiosincrasias
biológicas con las que germine, elija su propia identidad de género y su
orientación sexual.
El embarazo, por lo tanto, es
calificado como una injuria, una carga agobiante con la que la sociedad ha
castigado a la madre para dominarla y encerrarla en la esfera
familiar.
Uno de los fines del feminismo de
género consiste en destruir a la familia, a la que califica de " principal
fuente de opresión de la mujer". No se dan cuenta- o no quieren que nos la demos
los demás- de que la familia es liberación personal y una gran riqueza de la
sociedad.
Juan Pablo II aseveró que: "la
política familiar debe ser eje y motor de todas las políticas sociales" y que
"el futuro de la humanidad está en la familia, que es urgente que la familia sea
apoyada. Contra la cultura de la muerte, la familia constituye, la sede de la
cultura de la vida".
Clemente Ferrer
Roselló |