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El sector laicista del PSOE que promueve una separación tajante entre la
Iglesia y el Estado choca no sólo contra la Constitución, sino contra la
realidad social. Por razones históricas y sociológicas, el catolicismo cuenta
entre nosotros con un protagonismo de primer orden que sería absurdo desconocer.
La labor social que desempeñan las instituciones eclesiásticas en materia de
protección de los más desfavorecidos o de la enseñanza primaria y secundaria es
un signo evidente de esa acción solidaria, que supone una fuerte contribución al
sector público, puesto que permite al Estado una reducción de gastos que serían
imprescindibles. En todo caso, la financiación sigue siendo un elemento
fundamental para que la Iglesia continúe prestando los servicios sociales que
desempeña.
No olvidemos que hay muchos millones de católicos en España, que cuentan
-como es natural- con el pleno apoyo del Papa Benedicto XVI para reforzar el
protagonismo de los creyentes en la vida pública al servicio de una visión
humanista que resulta cada día más necesaria en la sociedad de nuestro tiempo.
Una responsable correspondencia es asegurarse que ponemos la equis (X) en la
declaración de la renta.
Xus D Madrid |