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Los beneficios que pudo producir la nota
ministerial desaconsejando el consumo de aceite de girasol son los derivados de
que los consumidores el sábado 26 de abril no la comprasen, pues el domingo que
yo sepa están todos los comercios cerrados, con lo cual no se exponían al
posible riesgo, riesgo que según la misma Agencia Sanitaria Nacional era muy
bajo y en todo caso, la intoxicación se produciría si se utilizase el aceite
contaminado de manera crónica. No sabíamos que de Ucrania llegase tanto aceite
de girasol como para tener que paralizar y poner en sospecha a todo un sector.
Los inconvenientes y costes de la medida son el
aumento de la desconfianza del consumidor con la consecuente caída de las
ventas, y darle una excusa perfecta a los especuladores para pagar mucho más
barato el girasol al agricultor, aunque el consumidor no lo notará, y la alarma
injustificada de la población con la consecuente intranquilidad generada, que
también puede repercutir negativamente en la salud de la gente. Los costes de la
medida como siempre los pagarán los agricultores, pues misteriosamente los
precios bajarán por culpa de medidas que no ayudan a mejorar la salud de los
consumidores y si a aumentar la desconfianza y la intranquilidad. Sin duda se
trata de otra alarma irresponsable e innecesaria.
José Morales Martín |