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Al marcar la equis (X) de la
Iglesia, los contribuyentes, de forma libre y voluntaria, nos comprometemos con
la gran labor que la Iglesia realiza por tantos que necesitan tanto, sin que
ello suponga que tengamos que pagar más o que nos vayan a devolver menos. ¿Para
que servirá nuestra X? La asignación contribuirá a retribuir a las personas
dedicadas a la Iglesia, a celebrar el culto y a llevar a cabo proyectos
pastorales, imprescindible todo ello para que pueda continuar desarrollando su
labor social, porque los millones de católicos que entregan su vida a los demás
no surgen por generación espontánea ni son independientes de la Iglesia en la
que viven y celebran su fe.
Además, a partir de este año el
sostenimiento económico de la Iglesia depende exclusivamente de los católicos y
de todas aquellas personas que reconocen la gran labor espiritual y social que
la Iglesia lleva a cabo. Por ello, la responsabilidad es de todos los que somos
y nos consideramos seguidores de Cristo, de ahí la conveniencia de que hagamos
lo posible, no sólo por poner la equis, sino por que muchos otros también la
pongan y seamos capaces de pasar por alto la recomendación de algunos grandes
medios de comunicación social.
Jesús Domingo
Martínez |