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En los últimos días se ha
desatado una campaña contra los biocarburantes, se les acusa de: no ser
eficientes, de competir con la alimentación humana y de ser los causantes de la
subida de los precios de los alimentos, por ello de que los países pobres tengan más
dificultades económicas. Como casi siempre, cuando se dan casos de estos los
acusadores tienen razón en alguna cosa, pero no casi todo. No son los causantes
directos de la crisis, puede utilizarse productos no alimentarios y no es cierto
que no sean eficientes, como ejemplo tenemos el de Brasil. Según informó la
Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) de Brasil, el
uso del etanol como combustible, en este país, superó por primera vez al de la
gasolina durante febrero pasado. Recordemos que Brasil es el principal país
impulsor de la liberación de la dependencia del combustibles d'origen fósil y
impulsa el uso de biocombustibles para reemplazar el petróleo.
De acuerdo con cifras
oficiales, en febrero pasado, los brasileños consumieron mil 432 millones de
litros de Pro-alcohol frente a los mil 411 millones de litros de gasolina. En
los dos primeros meses de 2008, el consumo de etanol aumentó 56 % respecto al
mismo periodo del año pasado. Esto tira por tierra las tesis de los que dudan de
la eficacia y eficiencia del bioetanol. Desde hace unos años, Brasil es uno de
los países emergentes que está saliendo adelante gracias a políticas de este
tipo.
Domingo Martínez
Madrid |