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En la TV local de
Barbastro emitieron un programa de vivencias presentado por una
hispanoamerícana que trataba sobre el síndrome de Down. En el
plató se sentaron varias familias con sus hijos afectados por el síndrome
de Down. Los pequeños estaban quietos y atentos a todo lo que allí
sucedía, a los padres les preguntaron sobre su reacción al enterarse de
que su hijo iba a nacer con un problema, todos respondieron que primero se
sorprendieron pero que aceptaron que su hijo iba a ser diferente y lo
esperaron con ilusión, un padre decía que su hija era la niñita que
siempre deseó tener, que les impresionaba la rapidez con la que la pequeña
aprendía en el colegio, hablaron de su enorme sociabilidad y todos
destacaron lo cariñosos que son estos niños. Se preguntó a varios médicos
sobre las características del síndrome y explicaron que no se conocen las
causas por las cuales se tiene un hijo con un cromosoma de más. El único
riesgo conocido es la edad de la madre, cuanto mas mayor, mas
probabilidades hay de dar a luz un niño con síndrome de Down. También se
les preguntó sobre el riesgo que supone la prueba de la amniocentesis y
dijeron que el feto corre un gravísimo peligro ante ésta agresiva prueba,
que por éste motivo muchas madres se niegan a realizarla y que si han
decido continuar con el embarazo, entonces es totalmente inútil hacerla.
En todo momento el programa fué un canto a la vida, animando a los futuros
padres a aceptar a su nuevo tal cómo fuese, porque es un regalo de Dios y
tiene un alma inmortal. El colofón del programa fué el testimonio de una
chica jóven, soltera, la ilusión de su vida era la de adoptar un bebé con
síndrome de Down, deseaba un niño con dificultades y lo tuvo. allí estaba
ella en el programa con su bebé morenito y precioso, el niño sonreía y la
mamá era la más felíz de la tierra. La presentadora concluyó el programa
regalando unos juguetes a los niños que se habían portado cómo verdaderos
profesionales ante las cámaras y aconsejando a los padres que quieran
mucho a sus hijos y no les nieguen la vida, aunque tengan alguna
deficiencia. Realmente fué, un canto a la vida.
María del Carmen Antoja
Giralt. | |