El prestigioso cosmólogo Michael Heller ha demostrado matemáticamente
la existencia de Dios, mereciendo así el premio Templeton, superior al
famoso Nóbel. Mediante su teoría que amalgama raíces, inteligibilidad,
contingencia y racionalidad, Dios se vislumbra en la Creación y si
bien a todos nos fascina su belleza no caemos en la cuenta de que sólo
un Ser Superior que la posee en infinitud es capaz de comunicársela a
sus criaturas. Las fases de la creación del mundo son etapas de tiempo
en las que Dios organiza el cosmos y la vida en nuestro planeta. Sólo
cuando el científico se aparta de su soberbio parecer y acoge con
humildad las lecciones del complicado entramado del universo puede
avanzar en el descubrimiento de sus misterios.
Lucía Rivera