La Semana Santa tocó a su fin con la celebración del domingo de Resurrección
o de Gloria en la que procesionó como cada año la imagen de Jesús Resucitado.
Una imagen genérica en todo el orbe católico aunque con matices según cada
escultor, pueblo o ciudad pero con elementos comunes como los ángeles, el
guardián romano y el sepulcro vacío o abierto con la puerta abierta o losa
retirada. Una imagen que comparte globalidad con la otra figura genérica, la que
da inicio a la Semana Santa y protagonista del Domingo de Ramos: Jesús
Triunfante montado en un asno. Ambas figuras caracterizan a la Semana Santa,
siendo las más representativas y universales.
Todo un año de preparativos, actividades, recaudación de fondos, ensayos; se
ha visto algo alteradillo por la aparición en Elche de la lluvia, que aunque
escasa, afectó un poco a contadas procesiones y cofradías. Todo lo contrario en
Andalucía. Es una pena y una lástima para quienes llevan muy adentro la Semana
Santa. Mi consuelo para aquellos cofrades, penitentes y costaleros que incluso
lloraron desconsoladamente. Y aunque menos da una piedra y los encuentros se
realizaran dentro de los templos, lo cierto es que no lucen igual que en la
calle. No hay que perder la esperanza de que el próximo año no llueva y la
Semana Santa brille esplendorosa en su totalidad como debe ser.
Aún así, nuestra Semana Santa, como es habitual, siempre resulta un tanto más
larga ya que el lunes es día de 'Mona'. Una tradición campestre típica y fiesta
oficial en autonomías como la Comunidad Valenciana y Cataluña, por lo que el
regreso a casa de aquellos que pasaron la Semana Santa fuera se alarga al gozar
de un día más de festividad. La 'Operación Retorno' en estas regiones concluyó
la pasada madrugada del lunes.
El dato más importante de esta Semana Santa que hoy acaba es que al fin se ha
podido reducir el número de accidentes en carretera, incluso de fallecidos. Y
que aún podian haberse reducido mucho más. Todo un indicador de que la
mentalización y la precaución de los conductores ha aumentado. Hasta quizás
sirvieron de algo las campañas de la Administración. Y en esa línea han de
seguir la DGT y los automovilistas.
Ojalá algún día logremos entre todos que la Semana Santa deje de ser
sangrienta, sin muertos al
volante.