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El
Metro londinense ha retirado de sus andenes un desnudo del artista Lucas Cranach
con un franco pretexto: "millones de personas viajan diariamente en él y debemos
procurar no ofender a nadie". Con esta disculpa deberían clausurarse cines,
teatros e impedirse la emisión de programas televisivos, de publicidad... Lo
cierto es que el enfoque sexual tridimensiona muchos de los espacios
audiovisuales y ha pasado a ser el lema favorito, explícito o no de muchas de
sus representaciones. El erotismo ha saltado de las alcobas al espacio público y
la prostitución de los ámbitos perceptibles por la vista están a la orden del
día. Cuando se hace gala de la intimidad corporal ante la masa que puede
contemplarla gratuitamente se declaran nulas las exigencias de la persona
consigo misma y se ampara el amor adulterado. Las infidelidades por el deseo de
poseer se multiplican y hacen de los corazones un nido de fornicación.
Enhorabuena, Londres, que cunda el ejemplo.
lucía
rivera |