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En las reacciones que durante los últimos días ha
provocado la nota de los obispos sobre las elecciones hay mucha mentira,
manipulación e hipocresía, parece como si hubieran actuado al mandato de "a por
ellos". En estos momentos en el que muchos creyentes pueden sentirse agobiados
por la furia que se ha desatado desde el Gobierno es una buena ocasión para ir a
lo esencial, para recuperar los motivos que llevan a defender el gusto de una
vida respetada, el valor del amor entre un hombre y una mujer, la dignidad de
una paz sin cesiones al terror, en el que los ciudadanos no nos sintamos
engañados por que nos mienten. En este momento de fuerte contradicción, conviene
releer una de las primeras frases de la primera encíclica de Benedicto XVI: no
se es "cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro
con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y,
con ello, una orientación decisiva". Ese acontecimiento es la raíz de la
alegría. La decisión de seguirlo es la que puede a un católico hacerle libre
frente al poder.
Valentín Abelenda Carrillo |