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Los
biocarburantes de algas son una de las líneas principales de los denominados de
segunda generación, cuya ventaja principal es un cultivo con una productividad
mucho mayor que los cultivos agrícolas y poder utilizarse en algunos casos
tierras no aptas para los cultivos alimentarios, como son, por ejemplo, los
terrenos salinos. Las algas apropiadas son las que tienen un alto contenido en
aceite que puede ser extraído para obtener biocarburantes con las actuales
tecnologías.
En
este contexto la empresa petrolífera norteamericana Chevron y el Laboratorio
Nacional de Energías Renovables (NREL) han anunciado un acuerdo de colaboración
para estudiar tecnologías avanzadas para la producción de biocarburantes a
partir de algas. El proyecto es el segundo dentro de una estrategia a cinco años
y en el se investigarán las especies y variedades concretas de algas que tienen
una mayor productividad y capacidad de ser procesadas en biocarburantes para el
transporte.
Si
bien el desarrollo comercial de los biocarburantes de primera generación ha
sufrido un importante parón en la UE por los altos precios de cereales y
oleaginosas, continúan las investigaciones para conseguir la producción
comercial de los denominados biocarburantes "de segunda generación", que
constituyen un grupo heterogéneo que abarca tecnologías como los biocarburantes
a partir de material celulósico por métodos biotecnológicos; a partir de
material celulósico por métodos termoquímicos (pirólisis) o una producción
convencional con nuevas materias primas, como es este caso con el cultivo de
algas.
Domingo Martínez Madrid |