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Quisiera felicitar al señor Obispo de Tarazona, don Demetrio Fernández, por
la claridad y valentía de su carta pastoral sobre el verdadero significado de la
familia cristiana. En ella felicita “a todos los jóvenes esposos que tienen
hijos… Bienvenida sea esta nueva generación de familias cristianas. De ellos es
el futuro”.
Aunque no
menciona a ningún partido político, hace a todos una clara advertencia: “estén
atentos los que buscan votos para superar el empate técnico. Un matrimonio joven
cristiano no estará dispuesto a darlos a quienes no defiendan la familia, tal
como Dios la ha diseñado. Si para ganar votos ese partido promueve o tolera el
divorcio, o la uniones homosexuales, o el aborto, o la píldora del día después,
o la manipulación de embriones, ese partido, sea de derechas o de izquierdas, no
merece el voto de una familia cristiana”.
Más clara,
el agua. En España tanto el PP como el PSOE atentan desde el poder contra la
vida y la familia. ¿A quién deben votar entonces los católicos? ¿A qué partido
votamos los que luchamos por la vida de los no nacidos? ¿A quién podemos votar
los que creemos que la familia tradicional es la única opción progresista para
la sociedad?
Desde mi
humilde punto de vista, y ahora más que nunca, es necesario votar en conciencia.
El votar al menos malo se acabó: el menos malo también es malo. Mi voto en las
próximas elecciones será para Familia y Vida, un partido formado por familias
comprometidas que ni proceden de la política ni pretenden vivir de ella. En
marzo me voy a dar el gustazo de no votar a ningún político.
Raúl Sempere
Durá
www.campanasdelibertad.es
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