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Después la publicación del último informe PISA y lo mal
parada que queda la educación española da pena oír que, después de modificar a
toda prisa las leyes educativas del PP, concretamente la LOCE, ahora los
socialistas descubren el valor de la estabilidad y aseguran que -si ganan las
elecciones- no habrá nuevas normas, ni cambio de planes de estudios. Ni una
palabra, por supuesto, acerca del pacto educativo que reclama la comunidad
escolar, parece que no han entendido que la estabilidad debe ser producto del
consenso y no de la imposición. Así pues, según Zapatero, vivimos en el mejor de
los mundos posibles, a juicio de un presidente que parece ignorar el reciente
informe PISA y otros documentos similares que nos sitúan en el furgón de cola en
Europa y en el mundo, de manera especial algunas de las comunidades autónomas
gobernadas por los propios socialistas. No obstante, todo el programa electoral
del PSOE en el ámbito educativo queda reducido a unas cuantas promesas
genéricas, incluyendo algunas -como las 300.000 plazas de guardería para niños
hasta los tres años- que ya figuraban entre los compromisos de 2004 y que, como
es evidente, no se han cumplido.
Jesús Domingo
Martínez
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