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A punto de expirar diciembre, los medios informativos
plasman un resumen de los acontecimientos más relevantes del año: elecciones,
guerras, eventos sociales… Pero es cada uno en su interior donde debe descubrir
qué es lo que no ha ido bien durante los últimos meses. Un examen de conciencia
que nos haga rectificar el rumbo en nuestras relaciones familiares, de amistad,
profesionales… Es allí donde transcurre la vida, y nada podemos hacer por los
que se matan más allá de nuestras fronteras, pero sí poner cariño, amabilidad y
comprensión en el trato con los que nos rodean . Al mismo tiempo preguntarnos
cómo va nuestra amistad con el que más nos quiere: Dios. ¿No le habremos
olvidado o por lo menos pospuesto en el trajinar diario? Que Él, que nos bendice
con su cercanía, pueda alegrarse por haberle hecho un pequeño hueco en nuestro
día: hablar con Dios es el mejor antídoto contra la angustia y la tristeza.
Cualquier año es bueno para comenzar con estos propósitos, ¿por qué no 2008?
Eva María Catalán |