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2007 no pasará a la historia por haber dado fin a los
males que aquejan el mundo: millones siguen pasando hambre y muriendo por falta
de tratamiento médico, miles de niños sufren abusos o son abortados sin que
puedan defenderse. Pero peor que el hambre, la sed y el analfabetismo es no
saberse hijo de Dios. De ahí arrancan todas las injusticias que hieren a la
humanidad y la postran bajo el peso de una ignorancia culpable. Todos los
hombres pertenecemos a la misma raza consignada por Dios para hermanarnos y
darnos los mismos derechos. Quien ignora que Dios le ha amado hasta darle su
vida en una Cruz no sabe nada de su existencia. Que este año que comenzará en
breve, nos abra los ojos para mirar a los demás con solicitud y entrega,
promoviendo el bien, la paz y un amor comprensivo hacia los que nos rodean que
son, sin lugar a dudas, nuestro prójimo más cercano.
Cristina tellez
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